Profundización del Aspecto de Vida Sanas y Libres – Sanando la Herida Colectiva

Hola musas

Algo que he sentido, y que me dicen las alumnas de nuestros programas, es que el aspecto de vida que estamos profundizando, de alguna manera mágica y llena de sincronía, se activa en sus vidas.

Les traigo una noticia muy triste: se trata de una niña de 17 años llamada Allison Meléndez, quien, sin estar manifestándose en estos días llenos de manifestaciones, salió a visitar a un amigo. Según se sabe, ella estaba grabando desde la calle, cuando 4 hombres armados de las Fuerzas Especiales de la Policía la tomaron entre los 4, la abusaron y la llevaron a la comisaría, donde la violaron. Ella, de acuerdo con la información conocida, estaba abrumada por todo lo que le habían hecho y terminó quitándose la vida.

Allison nos ha tocado profundamente, a mí en lo personal y a muchas otras mujeres líderes. Te comparto mi video donde expreso un mensaje, apoyado por varias mujeres, que transmitimos en redes para llamar la atención a este flagelo que es muy grave en Colombia.

 

Una publicación reciente del Senado de Colombia afirma, citando a la senadora Daira Galvis, que:

“Según los datos recaudados en Medicina Legal, en esta época de pandemia en el país se han presentado 10.056 casos de abusos contra niñas, 3.028 contra adolescentes y 3.296 contra menores entre los 6 a los 11 años de edad y recalcó que los números pueden ser mayores, ya que las víctimas no se atreven a denunciar porque los abusadores son miembros de su propia familia.

Preocupa que en lo corrido del mes de marzo a la fecha, cada 22 minutos se reporta ante las autoridades un abuso contra un menor cuando antes y comparado con el año anterior la estadística señalaba que se denunciaba un caso cada 24 horas.

Recalcó que también es desalentador que dentro de estos hechos lamentables, ahora se ha develado que la Fuerza Pública también viene cometiendo estos abusos y citó que en la actualidad existen 118 procesos contra miembros del Ejército Nacional por delitos sexuales y otros 42 son procesados y esperando decisiones judiciales, donde también han sido implicados miembros de la Policía Nacional y de la Armada.

Ante estos hechos, reclamó la necesidad que el Estado adelante en el menor tiempo posible y con urgencia la creación de una política de protección y atención para proteger a los menores de edad y a las mujeres víctimas de violencia sexual e intrafamiliar.”

Fuente: Senado.gov.co, Agosto 2020 (http://www.senado.gov.co/index.php/prensa/lista-de-noticias/1629-siguen-aumentando-los-casos-de-violencia-sexual-e-intrafamiliar-contra-menores-y-mujeres-en-la-pandemia).

Ofrezco una reflexión: primero, no son todos los hombres, son unos pocos los que abusan. Pero el abuso sexual está incrementando en vez de disminuirse. Y es un fenómeno normalizado que viene desde atrás, donde las violaciones a mujeres han sido parte incluso de nuestra historia política y económica, desde el colonialismo.

Segundo, la impunidad es altísima, lo cual, en sí, es otro factor desalentador.

Tercero, las mujeres ya no podemos ser más ese territorio. Debemos descolonizarnos. Nuestros derechos son iguales, ¿o a un hombre acaso le silban cuando camina en la calle?, ¿o le dicen cosas impropias en el trabajo?, ¿o lo violan y abusan de la misma manera? Debemos ser implacables con los actos que transgreden.

Cuarto, ¿cómo reacciono ante semejantes problemáticas? Es muy difícil. Para mí, permitirnos sentir plenamente el dolor y la rabia es absolutamente saludable en estos momentos. Como mujeres líderes se nos llama a sentirla y canalizarla, desde el sagrado femenino, que es la diosa india Khali con sus calaveras y su capacidad de cortar lo que no sirve, de dar muerte y vida. Es también el amor del arquetipo de la Gran Madre, gran madre que desde su rabia y compasión sabe poner límites y decir “NO MÁS.” La rabia desde el amor se vuelve fuerza. Yo digo NO MÁS.

Esto no se puede confundir con el deseo de hacer violencia o de vengarse. Justicia sí, ajusticiamiento ya no. Nuestra rabia sagrada debe entrar a frenar, a darnos energía y asertividad, pero no a devolver la cachetada. No podemos luchar contra la violencia con más violencia o, si no, nunca romperemos este ciclo. Sigamos las sugerencias de Gandhi o de Martin Luther King. Démosles amor y luz a las cosas. No nos dejemos caer en la oscuridad del miedo y la violencia.

Nosotras somos la expresión de sagrado femenino en el planeta, se nos necesita más que nunca para sanar y frenar estos abusos.

Así como nuestro deber es sanar la herida de lo femenino, debemos sanar también el masculino. Elevarlo y ayudarlo a expresarse de manera más sana y equilibrada.

Entonces, son momentos de muchos retos, donde se nos activa este aspecto en lo colectivo y somos llamadas a sanar la herida colectiva. Sigamos en el camino de la sanación, de la compasión y de la furia sagrada del amor.

tú eres una Sanadora de estas heridas,