
De las constelaciones aprendí muchos temas de salud míos. Un tema que me ha generado una reflexión profunda es entender a los síntomas como una manifestación de seguir a alguien más en el sistema. Hemos entendido, como nos dice la maestra Ingala Robl, que las enfermedades se pueden clasificar en:
Son estas primeras enfermedades, las sistémicas, las cuales me generan gran preocupación y energía. Entenderlas y ordenarlas en los demás y en mi propio sistema, es algo que vengo haciendo de manera consciente e inconsciente.

Es como si fuera la única manera de pertenecer al vínculo y sentirse merecedora del amor de ellas. En esta constelación entendimos que para sanar estas dinámicas, hay que verlas primero, y luego entender que hay otras formas de amar y de ser parte del sistema familiar. Honrar a los antepasados, darse la vuelta y cortar con las identificaciones excesivas con los antepasados, y hacerlo diferente.


Es una enfermedad en la rama paterna de mi familia que empezó hace 4 generaciones, y donde mi padre y mi tía están enfermos. Con este enfoque, mirando al sistema, yo he logrado acercarme a mi padre, honrar su destino, y decirle “yo aún me quedo”. Y también, entender que este es su destino. Y honrarlo.
Pero es un trabajo que debe continuar, y creo que al poder hacerlo en mi podré hacerlo con otros, entendiendo sus manifestaciones y síntomas y acompañándolos a mirar, y a sanar.Pero algo que debo también trabajar es saber el buen lugar del que ayuda. Como también dicen las lecturas, el que ayuda a veces lo quiere hacer demasiado, sin entender y soltar el destino del otro. A veces su preocupación debilita al otro. A veces su manera de interpretar o ver las cosas interfieren con el proceso de la persona a la cual se está ayudando. La magia ocurre cuando el que ayuda lo hace desde un lugar vacío y tranquilo, imperturbable, pero conectado con todos sus recursos y su fuerza y discernimiento.
